×

Descripción del programa...

Comparte tu testimonio

  • This field is for validation purposes and should be left unchanged.

Guadalupe Radio TV

BUEN PASTOR Y PASTOR BUENO

Por: P. Alejandro Ortega Trillo, L.C.

La reciente carta del Papa Francisco Amoris laetitia (La alegría del amor) sigue dando mucho de qué hablar. Desde noviembre de 1981, cuando Juan Pablo II publicó la Familiaris consortio (El consorcio familiar), no se había escrito un documento de tal peso sobre el matrimonio y la familia. La carta de Francisco no sólo confirma la enseñanza de la Iglesia sino que también presenta, con creatividad profética, nuevas visiones y actitudes ante las complejas situaciones que viven hoy tantos hogares.

No han faltado «doctores de la ley» –como los llama el propio Francisco en su libro-entrevista El nombre de Dios es la misericordia–perplejos y hasta escandalizados. Según ellos, la Amoris laetitia resulta demasiado indulgente, casi condescendiente con la llamada «moral de la situación». La tesis de fondo de una tal moral es que la bondad o maldad de los actos humanos no se establece de acuerdo con una ley universal e inmutable sino que se valora según la situación personal, cultural, social, etc., en que se encuentra el individuo. El Papa Juan Pablo II ya había señalado el error de esta postura, tanto en su exhortación apostólica Reconciliatio et paenitentia (Reconciliación y penitencia) de 1984, como en su encíclica Veritatis splendor (El esplendor de la verdad) de 1993. El Papa Francisco se sitúa en la misma línea al recordar sin ambigüedades que el matrimonio es una comunidad de vida y amor, exclusiva e indisoluble, que sólo puede constituirse entre un hombre y una mujer. Que el Papa insista al mismo tiempo, como línea pastoral, en la integración en lugar de la exclusión, en la misericordia en lugar de la condena, no resta nada a la verdad sobre el matrimonio y la familia; sólo subraya que la misericordia también es doctrina católica; más aún, que es su enseñanza fundamental.

Jesús, el Buen Pastor, dijo: «Dichoso el que no se escandalizare en mí» (Mt 11, 6). Él era bien consciente de que su enseñanza, ya a partir de las bienaventuranzas, era «rompe-esquemas». La actitud anti-farisaica de Jesús y su oposición a «la ley por la ley» dejándose tocar por una prostituta, tocando él mismo a un leproso, comiendo con publicanos y pecadores, defendiendo a una adúltera y diciéndole: «tampoco yo te condeno», la veo en Francisco. Y también veo, con tristeza, los vestidos rasgados de los fariseos en quienes hoy critican la enseñanza del Papa en aras de una supuesta fidelidad al Magisterio, cuando ese mismo Magisterio, que es oficial en una carta como la Amoris laetitia, hoy se pronuncia con tanta claridad en la línea de la acogida y la misericordia.

Verdad y misericordia no se contraponen. De hecho, la misericordia sólo es posible ahí donde hay miseria, donde hay fragilidad; donde una verdad es transgredida y una bondad es quebrantada. En este sentido, el Papa no ofrece novedades en su carta: enseña lo que siempre ha enseñado la Iglesia sobre la verdad, el bien y la belleza del matrimonio y la familia. Pero al mismo tiempo recuerda a todos, y especialmente a los pastores de la Iglesia, que el hombre y la mujer, cuando no logran vivir esta verdad en su integridad, deben ser acogidos, comprendidos, perdonados, sostenidos y alentados en un camino de progresiva conversión, no de discriminación o exclusión.

La Iglesia celebra en el IV Domingo del Tiempo Pascual a Jesús el Buen Pastor. Yo le doy gracias a Él porque sigue siendo hoy, en la persona de su vicario en la tierra, no sólo el Buen Pastor que va al frente del rebaño, indicando el camino verdadero, sino también el Pastor Bueno que sabe «salirse del camino» cuando una oveja se pierde, y no descansa hasta encontrarla, cargarla sobre sus hombros y acercarla de nuevo al buen camino.

Es sacerdote Legionario de Cristo, Licenciado en Filosofía, Maestría en Humanidades Clásicas, Conferencista y Escritor. Es autor de los libros ‘Vicios y virtudes’ y ‘Guerra en la alcoba’. Actualmente ejerce su ministerio sacerdotal en Roma. www.aortega.org

Un comentario para “BUEN PASTOR Y PASTOR BUENO

  1. Gracias a Dios que encuentro estas palabras de comprensión hacia los matrimonios que están pasando por crisis, como es mi caso. Mi esposo y yo llevamos alrededor de un mes sin comunicación alguna, tenemos 2 hijas de 19 y 16, casi no me hablan por yo no aceptar la falta de moral, respeto y virtudes, que desgraciadamente esta sociedad en la que vivimos ve bien. Hacen lo que ellos quieren y más en mi caso porque yo paso empapandome en la religión católica, así que para ellas y mi esposo estoy viviendo a la antigua. Vivo con mi Familia pero vivo sin el Amor de ellos y duele. Mi pregunta para usted que vaya a leer este texto es ¿sigo yo viviendo así, sin que mi esposo quiera hablar porque le es comodo y viendo yo como él les hecha a perder su futuro al permitir que hagan de ellas lo que les plazca? Muchas gracias, Dios los bendiga.

Deje un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada