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Guadalupe Radio TV

El premio piedra de molino – Padre Eduardo Broom, OMV (Padre Escobita)


¡EL PREMIO PIEDRA DE MOLINO!


¡Qué tan grande es el deseo, el celo y la pasión del corazón humano de recibir grandes reconocimientos o galardones por sus logros!  En la industria del cine el premio Emmy, el Premio Pulitzer, la medalla de oro para el mejor deportista en las Olimpiadas, el premio otorgado al mejor alumno de la clase “Summa Cum Laude” y por supuesto el Premio Nobel de la Paz, y claro los trofeos de La Serie Mundial, La Copa Stanley y el Súper Tazón (Super Bowl) para los campeones del año.  ¡Qué honor tan estupendo se le otorga a la persona o equipo que logra tal victoria o espléndida presentación!  Es parte de la condición humana, anhelar algún reconocimiento, incluso aunque fuera algo tan simple como una “Medalla de Mérito” otorgado a un Cub Scout o una Girl Scout.

Sin embargo, hay un premio que nadie en la tierra desearía ganar—“¡El Premio Piedra de Molino!”  En verdad este premio lo promete Jesús mismo.  Este premio se alcanza no por buena conducta sino por mala conducta moral que deja huellas feas en otros especialmente en los pequeños e inocentes.  Medite las palabras de Jesús: “Cosas que causan pecado inevitablemente ocurrirán, pero ¡ay de aquel que las ocasiona. Sería mejor para él que se le pusiera una piedra de molino alrededor del cuello y se arrojara al mar en vez de que cause a uno de estos pequeños a pecar. ”  (LC. 17:1 – 2).  Se explicará esto más gráficamente.

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Una piedra de molino es una piedra redonda sólida o rueda de concreto que gira en un molino para moler el trigo o el maíz y produce harina.  Una piedra de molino común y corriente es circular: mide de 8 a 10 pies de altura y 1 a 2 pies de ancho.  Un promedio de peso de 1.500 libras.  Hay un agujero en el centro en donde atraviesa la cadena.   La cadena se coloca al rededor del cuello de una persona y ambos se arrojan al mar.  Este es el Premio Piedra de Molino otorgado a aquel que causa a un pequeño a que peque ya sea directamente o por el mal ejemplo.   ¿El Señor es suficientemente claro? Él no quiere que demos escándalo o que causemos que otros pequen.   “Esa persona” a quien nosotros causemos que peque, o a quien le damos un ejemplo del pecado (escándalo), esa persona es a quien Jesús llama  “un pequeño“.     ¡El Premio Piedra de Molino!

El P. John Hardon, S.J. define el escándalo como: “cualquier acción u omisión, aunque no necesariamente sea pecado en sí, que probablemente induzca a otro a hacer algo moralmente malo.  Escándalo directo, también llamado diabólico, tiene la intención deliberada de inducir a otro a pecar.  El escándalo indirecto es cuando una persona hace algo que él o ella prevé (probabilidad) causará la caída del prójimo al pecado… en Latín “scandalum”, piedra de tropiezo. (Tomado del Diccionario Católico de Bolsillo, P. John Hardon, S.J. página 397).

Entonces, ¿cuáles son algunas maneras en que podemos ser responsables de escándalo y posiblemente estar en línea para ganar el “Premio Piedra de Molino”?
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1. MI MAL EJEMPLO.   Públicamente soy cristiano pero mi estilo de vida contradice la fe que profeso con mis labios.   Los argentinos tienen un dicho, “Escribir con la mano y borrar con el codo.”  Los ejemplos son incontables, pero hoy en día más que nunca la COHABITACIÓN — es decir, vivir juntos antes de recibir el sacramento del Matrimonio.  Los niños nacen y estos padres están dando mal ejemplo público — y empiezan por dar el mal ejemplo a su propios hijos — escándalo, es una piedra de tropiezo para todos.  Aunque hoy en día sea muy común, esto no significa que la mayoría dicta y determina la rectitud moral.  Jesús no estableció una democracia, o la ley de la mayoría, sino dijo “Si me amas, guarda mis mandamientos.”
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2. LO TOLERO (ACEPTO).  Tolero y acepto el comportamiento pecaminoso a mi alrededor sin corregirlo.   El filósofo político Edmund Burke declaró sin rodeos: “Para que el mal triunfe es suficiente que el hombre bueno no haga nada”.  En el acto penitencial de la Misa, pedimos perdón por nuestros pecados de pensamiento, palabra, obra y OMISIÓN.  La omisión, como la tolerancia, significa simplemente no hacer lo que debemos hacer.  Una vez más abundan los ejemplos.  Los padres que permiten que sus hijas vistan de forma inmodesta, y así provocando y tentando a que los hombres las miren con lujuria — ¡el Premio Piedra de Molino!  Padres que permiten que su hijo viva con su novia en la casa y con sus hermanos menores presente — ¡el Premio Piedra de Molino!  Los padres que permiten que su hijo “Gay” traiga a casa su supuesto “amante”, escandalizando a los hermanos y hermanas más jóvenes — ¡el Premio Piedra de Molino!   ¡Es cierto que al intervenir y corregir estas acciones inmorales causará tensión, discusión, tal vez incluso guerras!  Sin embargo, es mejor luchar por la verdad ahora que ser echado al fuego que nunca se apaga.

3.  NO CATEQUIZAR A MIS HIJOS.   En los últimos años—desde el Vaticano II, que fue hace 50 años — en muchos lugares el catequesis ha sido pobre, pero en particular en la formación continua y permanente de los adultos.  El documento de la Iglesia, el Catecismo de la Iglesia Católica, declara por acuerdo unánime que los principales educadores de los niños son sus propios padres.   Por lo tanto, es el deber moral de los padres aceptar y procurar la seria obligación de trabajar en su propia formación permanente en la fe, para su propio enriquecimiento personal, y también para el beneficio y el crecimiento en la fe de sus hijos.  Cuando los padres descuidan bautizar a sus hijos a una edad temprana — dentro de las primeras semanas del nacimiento (según el derecho canónico), padres que no enseñan a sus hijos a orar, padres que  postergan la preparación catequética del sacramento de la Confesión, la Comunión y la Confirmación — ¡esta OMISIÓN es el equivalente de ponerse en fila para recibir ese espantoso galardón, el Premio Piedra de Molino!

4. VIRIR COMO SI MI VIDA ESPIRITUAL IMPORTA POCO.  Uno de los mejores y más claros ejemplos de esto sería la actitud que muchos tienen a la Santa Misa.  ¿Con qué frecuencia pasa que los padres frívolamente, despreocupados, o apáticos dejan para otro día la Misa del Domingo cuando surge algo de último momento o incluso dejan de ir por falsos pretextos.  ¡Estos son algunos pretextos!   “Tenemos visita de fuera y tenemos que atenderlos.”  O tal vez “que día tan agradable hoy: buen día para un picnic familiar para unir a la familia.”   Otro, “¡hemos trabajado duro durante toda la semana, merecemos un día libre y una larga siesta!”  Las mentiras descaradas de los padres y el descuido de la Misa en frente de sus hijos allana el camino para la eventual pérdida de la fe de sus hijos, la apatía o incluso la amargura hacia Dios y un estilo de vida inmoral.  El cardenal Ratzinger, hoy el Papa Benedicto XVI, señaló que nuestra vida sacramental tiene una influencia vinculante a nuestro estilo de vida moral / inmoral.  ¡Sin el flujo abundantemente de la gracia sacramental, especialmente la gracia del sacramento de la Eucaristía y la Confesión, las tentaciones del mundo, la carne y el diablo pueden aplastar y hacer polvo a los jóvenes!

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5. LENGUAJE ABUSIVO.     El objetivo del lenguaje hablado o de la comunicación es el comunicar la verdad con amor.  Padres que disparan palabras vulgares, que cuentan chistes sucios, que permiten imágenes indecentes en su casa, o peor aun que usan el nombre del Señor en vano—todo esto es colocar piedras de tropiezo o escándalos enfrente de sus hijos.   ¡De nuevo poniéndose en posición para posiblemente recibir el Premio Piedra de Molino!

A pesar de nuestros muchos fracasos, nunca debemos perder la esperanza y caer en desesperación.  Al contrario, el atributo más grande de Dios es su infinita misericordia.  “Dios es lento a la ira y rico y pronto a la misericordia”.  En cuanto nuestro corazón suplica por el perdón y la misericordia, Dios perdona en un instante.   Como dice san Pablo, “Donde abunda el pecado, sobreabunda el amor misericordioso de Dios.”

Por lo tanto, reconozcamos los posibles escándalos que hemos dado, debemos admitirlos y confesarlos al Señor y al sacerdote en la confesión.  Hagamos un decidido esfuerzo para corregir nuestro comportamiento. ¡Oremos con fervor, hagamos penitencia y esforcémonos en este momento en adelante para ser una luz que brilla con el buen ejemplo a nuestros hijos en el hogar, en público a dondequiera que Dios nos envíe y a todo el mundo!  María, Estrella de la Mañana, Estrella del Mar, Estrella de la Nueva Evangelización, ruega por nosotros—Tú que siempre nos diriges a Jesús quien es el Camino, la Verdad y la Vida.

-Padre Eduardo Broom, OMV (Padre Escobita)

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